No encuentro razones en este instante de escribirte una carta,
las palabras, agotadas,
no sirven si quiera para componer un verso,
que deduzcan suaves besos posados en la mejilla,
demuestre la verdadera cara de lo que presiento.
Lunas, estrellas, sol, el aire,
las nubes, el tiempo,
los relojes que nos llevan mas cerca de la muerte,
un presagio mas lejos de ti,
a la ves inseparables.
La rabia me inunda,
me congela en un puerto paralelo a la realidad,
quiero destruir,
quiero pelear,
romper, sacudir,
apretar los dientes,
saborear el dolor,
es dulce,
me encanta.
Como la furia puede llevarme lejos de mis cabales,
secuestrarme de la quietud,
por parragos de segundos,
inmensurables,
deseables, casi apetito.
Ofrecerme la vanidad de unigenito,
el mundo es una miseria,
es inutil intento de arreglo,
la gente pecadora.
ganas tengo de destripar lo que encuentre,
de clavar mis hendiduras en ello,
de morderlo,
masticarlo,
disfrutar cada gota de vida que se desparrama por el suelo.
sufrimiento que asegura la alegria del sadismo.
Placer sin limitaciones, este es mi placer!
pero, se que, la realidad no me digna de poseer lo que anhelo.
Limitaciones dadas inmunemente, sin existencia,
cosas que llevo en mi.
Ahora solo quiero golpear mi cabeza contra la pared
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